La adquisición de un vehículo particular es siempre motivo de celebración, por la autonomía, independencia y seguridad personal que te proporciona. Cuando se nos plantea esta opción, somos muchos los que nos fijamos primeramente en el precio de los vehículos en el mercado, sus garantías, capacidad de carga, cilindrada y potencia, características y diseño, que son cuestiones importantes a la hora de decidirnos por uno u otro modelo en función del presupuesto del que disponemos.

Pero, sin lugar a dudas, un aspecto no menos importante que cualquiera de estos y que debemos plantearnos antes de comprar es el gasto diario y anual que va a suponernos el poner un vehículo en nuestras vidas. Por ser un bien de consumo, formar parte de nuestro patrimonio y necesitar ciertos permisos para su uso en la vía pública, existen ciertos impuestos sobre los vehículos, pero ¿cuáles son?

Estos son los impuestos a pagar desde la compra de un vehículo

Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM)

Es el popularmente conocido como Impuesto de Circulación, una designación algo más acertada para los tiempos que corren en comparación con el que hemos titulado el apartado, pues los vehículos híbridos y eléctricos no son vehículos de tracción mecánica y, por tanto, no se incluirían en este grupo, a pesar de que pagan el impuesto de igual forma.

Es un impuesto directo, obligatorio y que grava la titularidad de los vehículos aptos para circular por vías públicas según dice el Texto Refundido de la Ley Reguladora de las Haciendas Locales. Consiste en una tasa municipal que se abona de forma anual, en concreto se devenga el primer día del año. La cuota tributaria se exige según el potencial fiscal del vehículo, el número de plazas que este posea en su interior, la capacidad de carga y su cilindrada. Existen cuadros explicativos con ejemplos de tarifas, pero por citar un patrón, en el caso de los turismos esta cuota varía entre los 12€ (vehículos a partir de 8 CV) y los 112 € (a partir de 20 CV).

Existen excepciones como el caso de vehículos de transporte público y de uso agrícola, ambulancias, matrículas diplomáticas y aquellos adaptados a personas con movilidad reducida. Por su parte si compras un coche de segunda mano a un particular, el vendedor será quien deba aportar la justificación del pago del IVTM. Si aún dudas de dónde acudir a abonarlo, es fácil, puedes ir a las oficinas de tu ayuntamiento, esperar a recibir la carta de pago en tu domicilio o, sencillamente, a través de Internet o por teléfono.

IVA tras la compra

El IVA es un impuesto indirecto que grava el consumo y que se paga cuando se hace uso de un determinado servicio o se compra un bien. En el caso que tratamos, se paga en el momento justo de comprar el coche, aunque son trámites que gestiona el propio concesionario y no debemos preocuparnos de echar cuentas. IVA significa Impuesto sobre el Valor Añadido y actualmente en España es el 21% (IVA general, el reducido es el 10%). Desde el año 2012 el IVA que se aplica a la compra de vehículos nuevos de concesionario está fijado en el 21%, en lugar del 18% que se aplicaba hasta entonces. Existen también excepciones en función del coche y su uso, como el caso, por ejemplo, de aquellos vehículos adaptados a personas con discapacidad, que gravan un IVA del 4%.

Impuesto de matriculación

Este impuesto en actual revisión,  se paga tras la compra como el IVA, por el simple hecho de ser la primera matriculación de un vehículo, aunque de igual forma lo gestiona e incluye el propio concesionario en el precio final a pagar. En este caso, se paga una sola vez y grava la matriculación del vehículo, tanto en los coches nuevos como los utilizados o de segunda mano que llegan por primera vez al país. También, como en los apartados anteriores, existen algunos vehículos exentos de pagar como los de transporte público, ambulancias, diplomáticos, etc.

Su cuantía varía y depende en función del tipo de vehículo y, sobre todo, la capacidad contaminante con las emisiones de CO2 que genera. Por ejemplo un vehículo con emisiones inferiores a 120g/km no tendría que abonar nada, mientras que otro con emisiones superiores a 200 g/km pagarían un 14,75% del precio final, como podemos ver en el siguiente cuadro.

0% Emisiones de CO2 ≤ 120 gr/Km
4,75% Emisiones de CO2 entre 120 y 160 gr/Km
9,75% Emisiones de CO2 entre 160 y 200 gr/Km
14.75% Emisiones de CO2 ≥ 200 gr/Km

En la compra de un coche nuevo, dependiendo del perfil del comprador, entre este impuesto y el IVA se pueden llegar apagar entre 21 y 40% de impuestos, aunque, por su parte, el caso de la compra de vehículos de segunda mano no está gravada con el pago del IVA. El impuesto de matriculación se paga en la Agencia Tributaria.

Impuesto de Transmisiones Patrimoniales Onerosas

Se aplica sobre la compra de coches de segunda mano y en este caso el pago recae sobre el comprador. Por su parte, el vendedor deberá tributar el IRPF por la ganancia que obtenga, como veremos más adelante. Se calcula según el valor del vehículo multiplicado por los años previos de uso, con el que obtendremos la base imponible sobre la que se aplica el porcentaje del impuesto (suele ser de entre 4 y 8%), aunque el importe a pagar depende y varía bastante según la Comunidad Autónoma en la que tengamos nuestra residencia. Además, hay que pagar las tasas, alrededor de 50 euros, por el cambio de nombre del vehículo y transmisión de vehículos. La parte positiva es que si la compra se realiza entre particulares, como es el caso, estará exenta del pago de IVA.

Impuesto sobre el Patrimonio

Para declarar por este impuesto, el patrimonio particular debe alcanzar los 700.000 €, teniendo en cuenta que queda excluida la vivienda siempre y cuando no supere los 300.000 €.

Impuesto especial sobre hidrocarburos

Cuando vamos a la gasolinera a llenar el tanque con la gasolina que más tarde va a consumir nuestro vehículo, estamos pagando de nuevo un 21% de IVA (pues también graba la venta de gasolina), de esta forma está afectando indirectamente al coste de nuestro vehículo.

Impuesto sobre la venta

El coche como cualquier otro vehículo, tributa en la declaración de la renta, aunque según qué supuestos. Por ejemplo y como hemos dicho ya, si te decides a vender tu coche y ganas dinero en la transacción, en la declaración de la renta habrá que aplicar la diferencia entre el precio de venta y el precio de compra, conocido como el impuesto sobre la venta.

En conclusión, un coche supone una inversión alta pues puede llegar a superar de media los 2.000 euros al año, entre los gastos de compra, el mantenimiento, el consumo, el pago por estacionamiento, los seguros, peajes, multas, limpieza y, finalmente, los impuestos.